Otros Clubes Capablanca

 

Club de Ajedrez Capablanca de Matanzas

por Aurelio I. Pérez

 

 

 

 

 

 

 

“Me toca reseñar brevemente la existencia del Club de Ajedrez "Capablanca", desde su fundación hasta el presente soy asociado, y siento por ello gran orgullo. La mayor parte de mis mejores años juveniles florecieron junto a él, y a fue de agradecido, debo tributarle este modesto homenaje.

 

“La inmortal poetisa Avellaneda ha dicho en una de sus más inspiradas composiciones:

 

“El genio como el sol llega a su ocaso,

“Dejando un rastro fúlgido a su paso.

 

“Y aunque estos versos no pueden referirse de una manera directa a nuestro insigne compatricio José Raúl Capablanca, por cuanto él no ha llegado todavía a la edad madura de la existencia, quieren significar sin embargo, que el genio tiene tal poder, que todo lo transforma y avasalla; y en este sentido podemos decir, que el de Capablanca creo nuestro Club, dándole vida, movimiento y plenitud de desarrollo. En Cuba siempre el juego de Morphy despertó gran entusiasmo, y en tiempo de la Colonia nuestro país se gano el título de "El dorado" del ajedrez, pues nuestras clases más selectas por conducto de las relaciones que gozaban en el extranjero, a causa de sus continuos viajes, hicieron que los jugadores más célebres de Europa visitaran nuestra Capital, organizando al efecto grandes Torneos, que producían extraordinaria resonancia tanto en América como en el Viejo Continente. De que fueran nuestros huéspedes en distintas ocasiones los Lasker, Blackburne, Gunsberg, Tchigorin, Mackiensie, el mismo Morphy y otros muchos cuyos nombres no recordamos.

 

“Apenas Capablanca dio señales de su inteligencia privilegiada, nuestro Club surgió como por arte de encantamiento, como otros tantos que se formaron en todas las ciudades importantes de la República, pero con la ventaja de nuestra parte, que en nuestro ambiente habíamos visto crecer y elevarse el talento de José Raúl, ya que convivió mucho tiempo a nuestro lado, por haber estudiado el bachillerato en nuestro Instituto Provincial.

 

“Tenemos que confesar que en sus primeros años de lucha, nuestro Instituto ajedrecista llevó un existir bastante lánguido, y aunque estaba perfectamente constituido, se le hacía muy difícil conseguir un local apropiado para arraigarse de un modo definitivo, y mientras esto sucedía, el Gabinete Dental del doctor Guiteras nos cobijó generosamente y en su salón nos reuníamos un día y otro, un grupo numeroso de jugadores; los cuales, dirigidos por el doctor Mateo I. Fiol y por D. Felipe Valle, organizaban torneos, match y toda clase de duelos ajedrecísticos.

 

“El doctor Fiol fue el primer Presidente que tuvimos, y podemos manifestar que bajo su actuación el Club celebró interesantes fiestas, que han dejado huella indeleble en nuestra memoria. Sustituyó al doctor Fíol el doctor Gonzalo Cuní, y una época más brillante sí cabe nos concedió la fortuna, pues gracias a los esfuerzos de este ilustre compañero, Catedrático de nuestro Instituto Provincial, el Club pudo al fin obtener del Ayuntamiento un amplío salón en los Bajos del Palacio del Gobierno. Esta adquisición salvó todas las anteriores dificultades que por tanto tiempo nos habían preocupado: y al trazar estas líneas, a toda prisa, no encontramos palabras bastantes elocuentes para demostrarle nuestra gratitud al intachable y caballeroso doctor Cuní, ejemplar exquisito de la cultura cubana en sus más cabal acepción.

 

“Y le llegó su turno de honrarnos en la Presidencia al joven e ilustre abogado doctor Miguel Caballero. Todos los elogios que pudiéramos asignar a este talentoso amigo nos parecen, en verdad, pálidos, puesto que para aseverar nuestro aserto, solo tendríamos que significar, que el doctor Caballero, añade a sus dotes de delicadeza y corrección, el ser uno de los más imaginativos ajedrecistas de la ciudad, no obstante el cúmulo de negocios de su bufete, que le impide practicar el juego ciencia con la constancia que requiere sus múltiples combinaciones. Muchas mejoras llevó a cabo en nuestro Club el doctor, Caballero, que sería materialmente imposible enumerarlas; pero baste decir que bajo su dirección los torneos fueron homéricas batallas dignas de ser cantadas por el bardo griego. El concibió la hermosa idea de los Campeonatos Provinciales, que más tarde fomentaron el estímulo y la ambición de nuestros jugadores más expertos. El doctor Caballero, al abandonar la presidencia, que no quiso seguir desempeñando porque sus atenciones jurídicas se lo impedían, nos obsequió con un magnífico retrato del campeón mundial, que nuestro Club ostenta en su salón principal. El cargo que dejó vacante el doctor Caballero lo ocupa en la actualidad el competente ingeniero de Obras Públicas señor Francisco Ducassi, Jefe de dicho Departamento, y en su encomio sólo queremos expresar, ya que no deseamos ofender su natural modestia, que reúne a una sólida y disciplinada inteligencia un trato de afable gentleman, que está al cabo de todas las necesidades del Club, que posee cualidades magníficas de organizador, que atiende con un celo ejemplar detalles que al parecer no tienen importancia, y que a pesar de eso, son la clave de los mayores éxitos, sin dejar por esta causa de prestarle su concurso a los asuntos más serios y a los problemas más complejos. A su gestión se debe la completa reforma del reglamento de nuestro Centro Sportivo, obra muy apreciable por todos conceptos; a su iniciativa también hay que agregar la hermosa copa-trofeo donada por los Ingenieros Giordano Casas y Enrique Marcet, la cual es un valiosísimo objeto artístico de notable belleza, y a cuya adquisición contribuyo el señor Ducassi. Para obtener dicha copa será preciso que el jugador inscriba su nombre en ella tres veces consecutivas. Hasta ahora han alcanzado ese triunfo los señores Alberto Cruz y Aurelio I. Pérez. Al mencionar a estos jugadores nos place hacer constar que nuestro Club cuenta con aficionados de marcado relieve, entre los que se hallan los doctores Fiol, Guiteras, Oliver. Y los señores Anticós, Cruz, Aguirre, Campuzano, Pérez, Aportela, Fernández, Pernas y otros. Sin embargo, los únicos que han logrado superar de un modo notable a sus demás rivales han sido sin disputa los señores Pérez y Campuzano. Ambos han conquistado en diferentes ocasiones el título de Campeón Provincial, que demuestra la fuerza y habilidad de que hacen siempre gala en todos los torneos.

 

 

 

“Y nos congratula designar en párrafo aparte los nombres de los doctores Aguirre y Caballero, que a pesar de que juegan muy de tarde en tarde el ajedrez y de que no concurren a nuestras contiendas, son incuestionablemente dos mentalidades brillantísimas, que serían invencibles si le dedicaran un poco más de tiempo al juego por excelencia. Y antes de terminar estas rápidas notas deseamos transcribir nuestro agradecimiento sincerísimo el "Casino Español" de esta ciudad, por las continuas atenciones de que ha sido objeto nuestro Club, cada vez que hemos acudido en demanda de su auxilio en pro de algunas de nuestras fiestas o ya organizando en sus salones torneos con premios especiales, los cuales han sido costeados galantemente por la Directiva de dicho culto Centro Regional. Los nombres de Pedro Urquiza, Alegría Nosti, Costales, Losada, González Solís, Rodríguez y muchos otros, denotan de manera palmaria que la Sociedad Hispana propende en todos sus actos a generalizar hidalgamente los más bellos conocimientos humanos.”




Ciudad de Matanzas,